Cómo se hace una instalación eléctrica

Una instalación eléctrica se encuentra sujeta al reglamento electrotécnico de baja tensión y en el mismo se establecen cuales son las tensiones nominales que son utilizadas generalmente en las distribuciones de corriente alterna, siendo estas de 230 v entre fases para redes que sean trifásicas de tres conductores y de 230 v entre fase y neutro, de 400 v entre fases y para las redes trifásicas de cuatro conductores. La frecuencia empleada tiene que se de 50 Hz en la red.

Cuando se diseña una instalación eléctrica hay que realizar un estudio de las cargas eléctricas y para ello hay que conocer la potencia de los receptores que van a ser instalados y conectar al a vez. La suma de las potencias da lugar a la carga de la instalación, aunque esto no se puede concer a priori en numerosas ocasiones ya que el REBT es el que establece el grado de las viviendas que a su vez depende del grado de uso que se quiere alcanzar.

Existen varios grados de electrificación: el básico que da cobertura a las necesidades primarias sin que sea necesario hacer obras posteriores para adaptarlo y que debe permitir el uso en una vivienda de aparatos comunes. El grado de electrificación elevada es el que corresponde a una vivienda en el que hay un previsión de uso de aparatos electrónicos superiores o sistemas de calefacción eléctrica y de aire acondicionado, o con una superficie que sea superior a 160 m2.

Las instalaciones eléctricas se representan con esquemas unifilares, que son los que se usa como primera toma de contacto con la instalación, dando una idea genera de la misma, así como la situación de todos los elemenots y el grado de electrificación, y con esquemas multifilares, es decir, los que muestran cada detalle de la instalación, dando una idea amplia del funcionamiento y por consiguiente una sencilla y rápida reparación.

Dependiendo del grado de electrificación según el REBT se tiene un circuito de distribución interna para alimentar los puntos de iluminación, otro para las tomas de corriente de utilización general y para el frigorífico, otro para la cocina y el horno, otro para alimentar el lavavajillas, la lavdora y el calentador eléctrico y otro para las tomas de corriente en el cuarto de baño y para las bases auxiliares de la cocina.

Cuando la vivienda tenga una cantidad importante de aparatos eléctricoas, calefacción eléctrica, aire acondiconador y/o más de 160 m2, además habrá que instalar un circuito adicional por cada treinta puntos de luz, otro por cada veinte tomas de corriente de utilización general, otro para la calefacción eléctrica, otro para el aire acondicionado, otro para la secadora y demás circuitos adicionales cuando se prevean más tomas de corrientes. Hay que colocar un interruptor diferencial como mínimo, para la electrificación básica y para la elevada.

Un proyecto eléctrico puede ir desde 600 euros hasta casi 6000 euros, dependiendo de ciertos factores determinantes. Para conseguir un presupuesto personalizado, no dudes en contactar con los profesionales de tu zona.